Se usa para hablar de alguien que vive diciendo capaz que hago esto, capaz que hago lo otro, pero nunca concreta nada. Es el rey o la reina del ya casi, del mañana empiezo y del estoy por hacerlo. Mucho anuncio, cero acción. Y hay que admitir que la palabra suena tan sabrosa como lo floja que es la persona.
En Málaga, capazía se le dice al nota que se apunta a todo lo gratis con una fe que ni su abuela, pensando que va a pillar algo, y al final no rasca nada. Va de evento en evento como un buscavidas del picoteo, pero siempre llega tarde o se despista. Tiene su arte, pero da penita.