Delta Amacuro es donde la selva se junta con el río en un abrazo eterno. Los deltanos son maestros navegando en curiaras y la vida es sabrosa entre caños y caseríos. Si no has contemplado el Orinoco desde aquí, no has visto Venezuela de verdad.
"Echar charlas. En Bogotá se usa para hablar de pasar el rato conversando con alguien, sin afán, en plan relajado y con buena vibra. Es como sentarse a desahogarse, chismosear un poco, reírse de la vida y filosofar barato. Básicamente perder la noción del tiempo hablando paja sabrosa que la verdad es un planazo. Por ejemplo, parce, anoche nos quedamos en la esquina echando charlas hasta las 3 de la mañana y ni sentimos el frío ni que el último bus ya había pasado."
Pasa'l clave
Se dice para pedirle a alguien que te suelte la info, el chisme o el dato que está guardando, como quien pide la clave de un secreto. Va perfecto cuando hay noticia caliente, cuento raro o algo medio confidencial y tú andas desesperado por enterarte. Suena bien de calle y bien venezolano.
Vieja escamosa
Dicho medio en broma para señalar a una mujer bien chismosa, de esas que andan oliendo el cuento y sacando rumores de donde sea. No siempre es insulto, a veces es cariño con picante, como cuando la tía se entera de todo antes que el grupo de WhatsApp. Si te lo dicen, ya te ficharon.
Estar como bongo en aguaje
Dicho bien de Delta Amacuro para alguien que anda acelerado, alborotado o demasiado emocionado, como un bongo brincando con el aguaje cuando la marea se pone intensa. Se usa para vacilar a quien no se está quieto, habla de más o anda con la alegría desbordada. Tiene sabor a río y a pueblo, y se entiende al vuelo.
¡Qué güevo!
Expresión bien venezolana para soltar cuando algo te deja loco: una noticia heavy, una metida de pata, un susto o una locura que no te esperabas. Es como decir ¡qué barbaridad! o ¡no puede ser!, pero con ese saborcito de calle. Según el tono puede sonar de asombro o de indignación.
Echar charlas
En Bogotá se usa para hablar de pasar el rato conversando con alguien, sin afán, en plan relajado y con buena vibra. Es como sentarse a desahogarse, chismosear un poco, reírse de la vida y filosofar barato. Básicamente, perder la noción del tiempo hablando paja sabrosa, que la verdad es un planazo.