Aysén es la Patagonia chilena más salvaje, con glaciares, fiordos y un aislamiento que forja carácter. Los ayseninos viven en el fin del mundo con un espíritu pionero y paisajes que te dejan sin palabras.
Tener viento en la azotea
Se dice de alguien que anda medio majara, como con la cabeza en otra parte, soltando ideas raras o haciendo cosas sin mucho sentido. Es una forma medio burlona, no necesariamente mala, de decir que le falta un tornillo. Y sí, la imagen del viento pegando en el techo le queda perfecta.
Quedarse patinando
Se dice cuando te quedas en blanco o medio colgado, sin respuesta y sin saber qué hacer, como si tu cabeza estuviera patinando y no agarrara tracción. Es ese momento incómodo en que las ideas giran, pero no avanzan. Sirve para clases, conversaciones y cualquier papelón inesperado.
Andar a lo este sí, este no
Se dice cuando alguien está indeciso y va cambiando de idea a cada rato: ahora sí, ahora no, y así se la pasa. Es como estar dando vueltas sin mojarse nunca, mareando al resto y perdiendo tiempo. Muy de cuando alguien no se decide ni para pedir un café. Al final dan ganas de empujarlo a elegir.
Andar con la nieve en las venas
Se dice de alguien que anda en modo hielo total: relajado de más, lento, como si el frío del sur le corriera por dentro y nada lo apurara. No es necesariamente malo, pero puede sonar a que la persona está medio pajera o desconectada del mundo. Bien de Aysén, bien de clima bravo.
Andar de cagüín
Se usa para decir que alguien anda metido en el cahuín, o sea, en el pelambre y el chisme. Es esa persona que va de casa en casa soltando rumores como si fueran noticias de última hora, aunque no tenga ni idea. Muy del sur de Chile, bien de pueblo chico, infierno grande.