Cantabria es verde, es mar y es montaña en un pañuelo. Los cántabros son gente seria que luego te sorprenden con un humor negro de campeonato. Aquí los sobaos y las quesadas se defienden como patrimonio de la humanidad y Santander brilla como una señorona junto al mar.
"La expresión un socucho significa un rincón escondido, un habitáculo muy pequeño, oscuro, estrecho y a menudo desordenado. Por ejemplo, tienes el piso precioso, pero no sé cómo te apañas para meter tantas cosas en ese socucho que tienes por lavadero."
"Hacerse el sueco significa fingir que no se entiende lo que se está diciendo, desentenderse de una situación o simular distracción o ignorancia. Por ejemplo, cuando la profesora preguntó quién había roto la tiza de la pizarra, Carlos se hizo el sueco y se puso a mirar por la ventana como si la cosa no fuera con él."
"Llover a cántaros es la forma más clásica de decir que el cielo se cayó a pedazos. No es una llovina cualquiera, es cuando cae tanta, pero tanta agua que parece que te la están tirando con baldes desde arriba. Ideal para quedarse adentro, ¿eh? Por ejemplo, no sabes el diluvio que se armó de golpe. Salí a colgar la ropa y empezó a llover a cántaros. Quedé hecha una sopa en dos segundos."
"Poner el dedo en la llaga tiene que ver con señalar o mencionar un problema delicado o doloroso, a veces de forma incómoda o directa. Por ejemplo, en la reunión el jefe puso el dedo en la llaga al recordar los errores del equipo en el último proyecto, lo que hizo que el ambiente se volviera tenso."
"Regalarse significa exponerse ante una situación peligrosa. Matías el otro día se metió en una calle cualquiera. Se re regaló. Le robaron todo."
Socucho
Se dice de ese cuartucho o rincón pequeño, oscuro y medio escondío donde cabe más trasto del que permite la física con educación. Tiene un punto despectivo cariñoso, porque no es solo un sitio chico, es un agujerillo apretado y desordenao que da hasta ternura si es tuyo. Muy de lavadero, trastero o cuartillo con vida propia.
Poner el dedo en la llaga
Se usa cuando alguien menciona justo ese tema que duele, incomoda o deja a la peña removiéndose en la silla. No hace falta que lo diga con mala idea, basta con tocar el punto delicado pa que escueza. Vamos, sacar a la mesa una verdad incómoda que estaba mejor quietecita.
Regalarse
En Cantabria se dice cuando te das un capricho y te permites estar a gusto, sin prisas ni remordimientos. Es como mimarte un rato, descansar bien o pegarte un planazo tranquilo porque te lo has ganado. No es ir de lujo, es darte gusto y vivir cómodo un momento. Y oye, sienta de maravilla.
Llover a cántaros
Se dice cuando cae una lluvia brutal, de esas que te dejan calado en dos pasos, como si el cielo estuviera volcando cubos sin parar. No es exclusiva de Santander, pero allí encaja perfecto porque el agua va y viene con alegría. Vamos, que si sales sin paraguas, vuelves hecho sopa.
Hacerse el sueco
Dicho de quien se hace el despistado aposta cuando toca pringar: no oye, no ve y de repente le entra una sordera selectiva. Se usa mucho para el que evita pagar, ayudar o dar la cara y va mirando a otro lado como si el tema no fuera con él. Vamos, hacerse el loco para escaquearse con toda la jeta.