Santander es cañón del Chicamocha, hormigas culonas y un carácter que no se doblega. Los santandereanos son gente directa, brava y trabajadora. Aquí Bucaramanga es la ciudad bonita y la mute santandereana es un abrazo caliente de sabor.
"Estar en la inmunda es estar en una situación muy grave o en una situación muy precaria, específicamente si se habla de dinero. Por ejemplo, 'no, después de esas vacaciones gasté tanta plata que quedé en la inmunda'."
"¿Qué jartera se utiliza cuando algo te da mucho aburrimiento, te causa molestia o fastidio, o simplemente tienes mucha pereza de hacer algo? Por ejemplo, uy, ese trámite que me tocó ir a hacer a la alcaldía es una jartera."
"La expresión tener el santo de espaldas significa tener muy mala suerte, como si nada le saliera bien o siempre le salieran las cosas al revés. Ejemplo: parece que tiene el santo de espaldas porque a todo le sale mal."
"Ole, mano, ¿usted sí va a ir a almorzar ahorita o qué? Bueno, y no se me ponga bravo, usted sabe que ole es una forma de llamar la atención para empezar a hablar, o sea, no se me ponga de mal genio pero muévalo."
"Oler a tamal significa que hay algo sospechoso, extraño o que algo no cuadra en una situación. Por ejemplo, cuando cancelaron la reunión sin explicación, empezó a oler a tamal y todos sospecharon que había problemas en la empresa."
Ole
Interjección para llamar la atención de alguien al iniciar una conversación, especialmente en Santander.
Oler a tamal
Se dice cuando algo te suena raro y te da mala espina, como que hay gato encerrado y alguien está escondiendo algo. Es esa sensación de sospecha de que te están metiendo cuento o que la historia no cuadra ni a palos. Muy de calle, y sí, suena chistoso, pero pega perfecto.
¡Qué jartera!
Se suelta cuando algo te da una pereza brutal o te parece un fastidio tremendo. Es como decir “qué lata”, “qué mamera” o “qué pereza”, pero con sabor santandereano y un puntito de queja sabrosa. Sirve para planes, trámites, gente intensa o cualquier cosa que te drene la vida.
Echarle tierra al santo
Hacer algo indebido y taparlo a la carrera, poniendo cara de yo no fui. No es que se arregle el estropicio, es que se le echa tierrita por encima y a seguir como si nada. Se dice cuando alguien mete la pata y en vez de dar la cara se dedica a disimular.
Estar en la inmunda
Decir que estás en la inmunda es confesar que el universo te pasó por encima con la desgracia de una aplanadora y después te cobró el peaje. Es ese momento en que el bolsillo está más vacío que la nevera de un estudiante, la moral se fue de vacaciones sin avisar, y los problemas hacen cola como en la EPS. No es solo falta de plata: es la miseria humana en todo su esplendor, un naufragio personal donde hasta la dignidad pide fiado. La paradoja es que, al soltarlo, te ríes del propio desmadre con una carcajada de quien ya no tiene nada que perder.