En El Salvador se le dice así al maje que vive pegado a la pelota, el que siempre anda armando la chamusca y se apunta a jugar donde sea. Si no hay balón, se inventa uno con lo que haya y aun así quiere meter gol. Es bien de barrio y suena cariñoso, no ofensivo.
"Mirá, el Roberto es chero de la güira, vos. Caé a la cancha y ya anda armando la chamusca, y si no hay balón, patea una botella y se cree Messi."