Se usa para hablar de una aventura intensa y desmadrosa en la selva o en los pueblos cacaoteros de Chiapas, casi siempre rodeada de chocolate artesanal. Puede ser un viaje físico, un trip mental o una mezcla rara de ambos, pero la idea es que sea sabroso, divertido y un poco loco. Suena a plan que no se le niega nadie.
"Arre, vámonos de chocoaventura el finde, nos lanzamos a los cacaotales, tragamos chocolate hasta reventar y ya que el estrés del jale se pierda solito en la selva."