Se dice cuando alguien se pone de mamón a vacilar, presumir o echarse flores de más, a veces inventando o exagerando para impresionar. Es el típico que llega con historias bien infladas y se cree la mera mera. No siempre es mala onda, pero sí da pena ajena cuando se nota el cuento.
"Ahí viene el compa a echar la vacilada de que conoce al alcalde y que le regalan chelas en todos lados. Sí, cómo no, campeón, ya mejor siéntate y pide una."