Se dice cuando algo viene exageradamente grande o en cantidad bruta, como porciones que parecen para toda la familia aunque sea para una sola persona. Aplica para comida, bebidas, bolsas de papas o hasta un chisme que ya se salió de control. Es una forma muy norteña de decir: esto está pasado de lanza de lo enorme.
"No manches, compa, el vaso de michelada está de tamaño familiar. Con eso me lleno y todavía me queda pa’ la cruda de mañana."