Se dice cuando alguien está medio loco, ido o actuando rarísimo, como si le faltara un tornillo. No siempre es insulto fuerte, muchas veces va en plan vacilón entre panas para señalar que alguien se pasó de intenso o anda en otra. Vamos, que está más perdido que el WiFi del vecino.
Se dice de alguien que está fatal de la cabeza o que va tan borracho que no coordina. Vamos, que no está fino precisamente. En Madrid se suelta mucho para vacilar a un colega cuando está diciendo o haciendo barbaridades, o cuando lleva una tajada curiosa. No es precisamente un piropo, pero tiene su puntito.
Se dice de alguien que está como una cabra, vamos, que no está muy fino de la cabeza o hace cosas rarísimas. No va de chismes ni de ser bocazas, es más bien que la persona está ida, despistada o medio loca. Es bastante común en España y suele soltarse en plan broma, aunque pica un poco.