Se dice cuando alguien está hasta el cuello de problemas, deudas o presión, como si la vida le estuviera apretando la garganta. Es esa sensación de no dar abasto, de ir corriendo y aun así no llegar. En Chile se usa harto para hablar de plata, pega o dramas familiares. Suena fuerte, pero es bien cotidiana.
Se usa cuando alguien está metido en un lío serio, ya sea por deudas, problemas con la justicia o cualquier situación donde siente que no tiene salida. Es como estar al borde del colapso, con todo encima y sin ver luz al final del túnel. Suena dramático, pero a veces describe la vida adulta demasiado bien.