Se dice cuando alguien está lejísimos, pero no solo en distancia, también de la conversación. Vamos, que está en su mundo, despistado y sin pillar nada de lo que pasa alrededor. Es como decir que está en el quinto pino, pero con un puntito más castizo y borde. Muy de soltarlo con cara de incredulidad.
Estar muy lejos o en un lugar remoto.