Se dice cuando alguien está borrachísimo, pero a nivel legendario, de esos que ya no coordinan ni para mandar un audio. Es una forma bien porteña de exagerar la curda y reírse del papelón, sin tanta vuelta. Ideal para contar anécdotas de noche larga y decisiones dudosas.
"Anoche Mauro estaba en un pedo bárbaro, se puso a discutir con el delivery y quiso pagar la pizza con estampillas del correo. Encima se fue cantando cumbia al ascensor."