Se dice cuando alguien está tan feliz que no le cabe el pecho y parece que va a ponerse a brincar. Vamos, que está contentísimo, celebrando a lo grande, como si le hubieran soltado la mejor noticia del año. Es una forma muy gráfica y bien de calle para exagerar la alegría, y queda de lujo en plan vacile.
"¡Qué guara! Te salió la beca y estás que saltas de una pata, ya hasta invitaste salteñas y todo."