Se usa en coña para hablar de un sitio donde hace un frío que te cala los huesos, de ese que te deja tieso y sin ganas de asomar la nariz a la calle. Viene por el pueblo de la sierra de Madrid, que en invierno se queda fresquito de verdad, y oye, la imagen se queda.
"Tía, apaga el aire que esto parece Galapagar en enero, estoy aquí con más capas que una cebolla y sigo tiritando"