Forma muy cariñosa y un poco pícara de llamar a los niños pequeños que nunca se cansan, siempre corriendo, inventando travesuras y armando bulla. Suele usarse entre familia o vecinos cuando el chamo está pasado de energía pero igual cae simpático. Es de esas palabras que suenan tiernas aunque el güirito tenga la casa patas arriba.
En Cancún y por la zona, güirito se usa para referirse a un chavito, normalmente rubio o de piel clarita, tipo turista o local blanquito. Puede sonar cariñoso o medio de carrilla, según el tono. No es que sea el rey de las despedidas ni nada, es más bien una forma rápida de ubicar al güero joven.
En Cuba, y en La Habana también, güirito suele ser el chavalito joven, a veces flaco o bajito, y muchas veces dicho con cariño. Puede ser un apodo para un socio menor que tú o para referirte a un muchacho cualquiera. No es tanto un héroe sorpresa, es más bien un diminutivo callejero con sabor cubano.
En Maracaibo se usa como apodo para un chamo, normalmente blanquito o de pelo claro, a veces dicho con cariño y a veces con burla. No es que sea el salvador del grupo, es más bien una forma de señalar al pana por su pinta o por ser el “catirito” del combo. Bien maracucho y bien de calle.