Se dice cuando de repente te acordás de algo que tenías borradísimo del mapa, como si el cerebro hiciera clic y te devolviera un dato perdido. Suele salir en charla, medio en broma, cuando te cae la ficha de golpe. Muy de andar diciendo: pará, pará… me recordé una y listo.
"Estábamos por salir y me cayó la ficha: dejé la billetera en el kiosco. Pará, pará, me recordé una, vuelvo al toque antes de que me caguen a pedos."