Se dice de quien va siempre con la queja puesta, como si cualquier esfuerzo le dejara el cuerpo hecho polvo. Vamos, la típica persona que para subir dos escaleras ya está con el ay, mi espalda, ay, mi rodilla. En Burjassot y alrededores suena a excusa de manual, con un puntito de cachondeo.
En Zacatecas y por ahí se usa para decir que tienes palanca, conecte o enchufe. O sea, alguien adentro que te echa la mano y te abre puertas, ya sea para conseguir chamba, brincar filas o arreglar un trámite sin tanto rollo. No siempre es ilegal, pero sí suena a ventaja bien acomodada.
Se dice de alguien que siempre tiene algo que llevarse a la boca en casa, que no le pilla el toro con la nevera vacía. Vamos, que aunque caigas sin avisar, te saca un plato apañao y hasta postre. En Andalucía suena a casa con fundamento y a persona previsora, de las que dan gloria.
En Apurímac se dice de alguien que tiene mala pata y atrae problemas como imán. No es que sea malo, es que siempre le cae el lío encima, se mete en enredos o le salen las cosas torcidas. También puede sonar a que es medio salado para la vida. Y sí, da risa, pero cansa.
Se usa para hablar de alguien que tiene una chamba bien asegurada, casi blindada, normalmente porque entró por palancas, compadrazgos o puro conecte. No es cualquier trabajito, es de esos donde aunque la riegue no lo corren tan fácil. Y la neta, a veces da envidia ver quién sí tiene hueso y quién no.