Se dice de alguien que anda desatado, con la emoción a tope y cero freno, como si se le hubiera salido el alma del cauce. Puede ser por fiesta, por coraje o por nervios, pero la idea es la misma: va con un ímpetu que no se controla. Muy de rancho y bien gráfica.
"Después de unas chelas en el jardín, Lupe andaba como río desbordado, gritando Viva Durango y perreando reguetón en la plaza como si no hubiera mañana."