En El Salvador se usa para decir que hay que meterle velocidad o intensidad a algo, ya sea trabajo, fiesta o cualquier actividad. Es como decir que hay que ponerse las pilas y no aflojar, todo a full. Suena a que la cosa va en serio, pero con ese toquecito sabroso de calle que siempre anima.

"Mirá bicho, si no le damos candela a esta tarea hoy, mañana el jefe nos va a tener de casaca todo el día en la oficina."

En Cuba se usa para decir que le metes caña a algo o a alguien: apretar, insistir, darle duro, ya sea en una bronca, en el trabajo o en la rumba. También puede tener un toque de flirteo subido de tono, como estar tirándole fuerte, pero no es solo coquetear. Es una frase con fuego, literal.

"Asere, en la fiesta Juan le estaba dando candela a Luisa sin parar, entre el vacilón y el perreo, y la gente ya decía: déjala respirar, compay."

Se dice cuando le das duro a algo, sin piedad: apretás el acelerador, metés caña en el laburo o usás un aparato al máximo. También puede ser darle una paliza o atacar con ganas, según el contexto. En Argentina suena bien de barrio, como para decir: hoy no vine a pasear, vine a darle candela.

"Nacho le puso el modo turbo a la moto y salió a la autopista dándole candela, pasando camiones como si estuviera escapando de la AFIP."

En Valencia se dice cuando alguien le mete caña a algo sin cortarse: hablar, bailar, currar, discutir o montar jaleo. Es darle fuerte, con intensidad y cero vergüenza, como si estuvieras en plena mascletà. Puede ser en plan divertido o en plan bronca, según el tono. Y sí, suele ir con volumen alto.

"En la verbena, Miguel le dio candela al karaoke y se vino arriba a grito pelao. Desafinó tanto que el DJ bajó la música y la peña aplaudía por puro respeto."

Se dice cuando le metes caña a algo o a alguien: apretar, acelerar, darle fuerte, ya sea currando, discutiendo o incluso pegando. También vale para poner música a tope o animar el ambiente. No es precisamente fino, pero es muy gráfico: como echarle fuego para que aquello tire para delante.

"Se nos vino el curro encima y el jefe: Venga, rapaces, a darle candela, que hoy cerramos antes. Y yo con el café en vena, tecleando como si me pagaran por velocidad."

En México se usa para decir que le metes duro a algo, sin piedad: trabajar, estudiar, entrenar, echar relajo o hasta discutir. Es como darle con todo, a veces con prisa o con coraje. También puede sonar a regañar o apretar a alguien. No es poesía, es pura intensidad, y sí, se siente sabroso decirlo.

"Poncho se clavó con el FIFA y le dio candela al control dos horas seguidas, ni oyó a su jefa gritarle que ya se enfrió la cena."

En Andalucía se dice para meterle caña a algo, darle fuerte y sin miramientos. Puede ser a una persona en una bronca, a un trabajo a tope o incluso a la comida cuando te la zampas con ganas. Es como decir que no te andas con tonterías y vas a saco. Y suena potente, la verdad.

"Después de la caminata por Sierra Nevada, llegamos al bar y le dimos candela al gazpacho y a las tapas, que el camarero ya nos miraba con miedo."

En Cuba se dice cuando hay que apretar el paso y meterle mano a algo sin tanta vuelta. Es como decir dale duro, acelera, ponte pa’ eso. También vale para subirle el volumen a una situación, animar la fiesta o calentar el ambiente con energía. Si te lo sueltan, es que quieren acción ya.

"Asere, deja el cuento y dale candela al trabajo, que el jefe viene en camino. Y después le damos candela a la música, que esa fiesta está floja."

En Colombia se usa para decir que le metes con toda a algo: a la rumba, al trabajo, a una discusión o a lo que sea. Es darle duro, sin miedo y sin bajar el ritmo. También puede sonar a apurar a alguien o ponerle presión. Tiene ese toque de energía y picante, como si todo estuviera prendido.

"Anoche en la discoteca le dimos candela a la rumba y el DJ ni respiró, terminó poniendo champeta a las cuatro y salimos sudados como si hubiéramos corrido una maratón."

Se dice cuando alguien mete caña y calienta el ambiente: suelta comentarios que pican, aprieta en una discusión o le da vidilla a un tema hasta que salta la chispa. Puede ser en plan gracioso o con mala leche, según el tono. Vamos, que en vez de bajar revoluciones, le echas gasolina al debate. Y a veces apetece, no te voy a mentir.

"En la junta de vecinos, Raúl le dio candela diciendo que pusiéramos el portal rosa fosforito y música de reguetón. En dos minutos ya estaban todos a gritos y la derrama ni se mencionó."

Pausa chistera

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