En El Salvador se usa para decir que alguien se esfuerza a lo bestia en algo, ya sea trabajo, estudio, deporte o cualquier meta que tenga. Es como meterle toda la energía y no aflojar aunque estés cansado. Suena motivador, pero también un poco de presión, porque implica que hay que darlo todo sin excusas.

"Mirá bicho, si querés pasar ese examen tenés que dejar la vagueada y darle duro al estudio toda esta semana"

En Argentina se usa para decir que te mandaste con ganas a algo, sin freno: puede ser comer, laburar, entrenar o salir de joda. Es como meterle pata y no aflojar. En contexto de asado, significa entrarle fuerte a la carne y las achuras, con cero culpa. Y sí, suele terminar en siesta.

"Cayó la parrilla y le dimos duro al asado, che: choripán, vacío y achuras. Cuando quisimos acordar, no quedaba ni una miga y el tío ya pedía la siesta."

Se dice cuando alguien se aplica a tope con algo, sin medias tintas: estudiar, entrenar, currar o salir de fiesta. Es meterle caña y no aflojar. En La Rioja también se oye en plan vino, claro, para el que le pega fuerte a la cata o a la barra. Vamos, intensidad nivel experto.

"En la cata de Villamediana, Manuel le dio duro al crianza y se vino arriba: que si fruta roja, que si madera, y el resto con el vaso vacío y cara de ¿pero qué dices, chaval?"

Se usa para decir que te pones a hacer algo con mucha intensidad, sin medias tintas: entrenar, currar, estudiar, salir de fiesta o lo que toque. Es como meterle caña a tope y no aflojar. No es solo de la bici ni de la montaña, vale para casi cualquier plan. Y sí, suena bastante bruto, pero engancha.

"Fuimos a los Picos con la bici y le dimos duro al pedaleo: subidas eternas, barro hasta las cejas y al final sidrina en el chigre como premio."

Se dice cuando te aplicas con ganas a algo, sin flojera y sin parar. En México muchas veces va con el alcohol: darle duro al tequila, a la chela o a la fiesta, o sea, ponerse a tomar macizo. También sirve para el trabajo o el gym. Es de esas frases que suenan a reto y a desmadre.

"El sábado en la boda le dimos duro al tequila y a la pista, y ya para las once yo andaba cantando banda con las tías como si fuera el vocalista."

Se dice cuando alguien se pone a tope con algo y no se corta ni un pelo: bailar, entrenar, estudiar o salir de fiesta. Es meterle caña sin parar, con intensidad y cero vergüenza. En Madrid lo oyes mucho en plan colega, y vale tanto para algo guay como para pasarse un poco. Tiene su puntito.

"Ayer en la disco Paco le dio duro al reggaetón y acabó sudando como si hubiera corrido la San Silvestre, la peña se abrió y le hizo corro."

Se dice cuando alguien se pone a tope con algo y le mete caña sin miramientos. Puede ser currar fuerte, entrenar, salir de fiesta o también apretar en una discusión con argumentos. No es solo de fútbol o política, vale para casi cualquier cosa. Suena intenso y un pelín macarra, y por eso engancha.

"En el bar, Manel soltó que el Barça jugó de lujo y Jordi le dio duro con datos y memes, que al final la peña lo subió al grupo de WhatsApp y todo."

Se dice cuando te entregas a tope a algo, sin frenos: puede ser bailar, entrenar, currar o salir de fiesta. Es meterle caña de verdad, hasta que te quedas sin aire o sin voz. En Canarias encaja perfecto para hablar de verbena y festival, cuando la noche se te va de las manos. Y sí, luego se paga.

"En la verbena de anoche le dimos duro que flipas, y cuando salió el sol estábamos con la misma camisa, pero ya sin dignidad."

Se dice cuando te pones a algo con ganas y sin medias tintas: currar, entrenar, estudiar o salir de fiesta. Es como meterle caña, apretar y no aflojar. En Valencia lo oyes mucho en plan colega, y vale para casi todo. Si alguien dice que le va a dar duro, prepárate.

"En la Patacona nos pusimos a darle duro al fútbol playa y acabamos sudando como pollos, con el balón volando entre toallas y el socorrista mirándonos en plan: pero estos, ¿qué?"

Se dice cuando te pones a hacer algo con ganas y sin freno: currar, entrenar, estudiar o incluso beber y comer. Es como meterle caña, a saco, sin medias tintas. En Galicia también lo oyes en sobremesas largas, cuando alguien se está ventilando el queso o la tarta como si no hubiera mañana. Tiene su puntito bestia, pero engancha.

"En casa de la abuela le dimos duro al queso de tetilla y a la tarta de Santiago, y acabamos a cuchillo por el último trozo, con el café ya frío y la mesa hecha un cristo."

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