Se usa cuando armas un desastre legendario con harina por toda la cocina, como si hubieras explotado un saco completo. Normalmente pasa cuando intentas hacer arepas, empanadas o pan y terminas tú, la mesa y hasta el perro llenos de harina. Es de esas vainas que dan rabia, pero luego te ríes porque parece escena de comedia barata.

"Me puse a hacer arepas apurado y terminé harineando la cocina, el piso, el gato y hasta la hamaca, parecía ventisca blanca en pleno Delta Amacuro."

En Ayacucho, harinear es ir a la tienda a pedir fiado con toda la frescura del mundo y luego desaparecer como fantasma, sin pagar ni medio sol. El comerciante se queda con cara de estatua, lleno de rabia y resignación. Es una jugada bien criolla, graciosa cuando la cuentan, pero en la vida real es bien mala onda.

"Oye, no vayas a harinear otra vez donde la tía Rosa, que ya tiene tu foto pegada en la pared del puesto al lado de los carteles de se busca"

Pausa chistera

Sabemos que has venido a culturizarte, pero aquí nos gusta despistar. Mientras tu cerebro procesa expresiones callejeras, nosotros le colamos un chiste por la puerta de atrás.

Si no te ríes en 10 segundos, te hacemos un descuento. Palabra de duende.

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