Se dice cuando alguien tiene que soltar más dinero para que algo salga, se cierre o se arregle. Es como un empujoncito medio en broma, medio en serio, para que afloje la cartera. Muy de compas y de negociación, tipo: si quieres el resultado, pues toca meterle más lana. Y sí, duele.
"Compadre, el contratista ya subió el presupuesto y si quieres que quede chido el depa, manda más lana, porque con eso no alcanza ni pa' la pintura."