Se dice cuando alguien tiene la cabeza hecha un lío o va hasta arriba de estrés, con mil cosas a la vez y a punto de estallar. Vamos, como si llevaras un almacén de pólvora en el coco y cualquier tontería te prendiera la mecha. Muy de desahogo cuando la vida se te junta toda.
"Buf, llevo una semana que ni pa Dios: curro, exámenes y el Oviedo dando la nota. Tengo un polvorín en la cabeza y como me hablen fuerte, salto."