Se dice de alguien que va con cuidado y desconfianza, pendiente de cada detalle, como si estuviera leyendo la letra chiquita de un contrato. Es estar mosca, no comerse el cuento y no dejarse joder por nadie. Muy de pana precavido, de los que preguntan todo antes de soltar un real.
"No le vendas ese cuento a Luis, vale. Ese pana anda con letra y te va a pedir hasta la factura, el RIF y la bendición."