Forma bien poética de llamar a una cama tan cómoda que parece que te atiende y te sirve sueños a domicilio. Se dice cuando te quedas pegado en la mañana, con cero ganas de pararte a enfrentar el mundo, el trabajo o la universidad. Suena cursi, sí, pero cuando la sábana te abraza, se entiende.
"Chamo, esa cama es una camarera de sueños, me quedé pegado y llegué tarde al trabajo otra vez, qué pena."