Se dice cuando alguien arma un despelote de los buenos, la lía tanto que termina metido en un problemón o dejando el sitio patas arriba. Puede ser por torpeza, por andar pasado de tragos o por puro show. Vamos, que no fue un simple accidente, fue una fregadera con todas las letras.
"Chamo, anoche Juan echó una fregadera en la fiesta, tumbó la mesa del picoteo y terminó en la piscina con los zapatos puestos."