Se dice cuando estás a full, con mil cosas encima y sin un segundo para respirar. También puede ser estar re atento, metido en lo que hacés, como con el radar prendido. Es bien de Argentina y suena a que si te piden algo más, explotás. Ideal para laburo, estudio o días caóticos.

"No me hinchés ahora, estoy al palo: cerrando el informe, contestando mensajes y encima tengo que alistarme para la juntada de esta noche."

En San Juan se dice estar al palo cuando alguien está re manija, pasado de rosca o con una energía que no se la banca nadie. Puede ser por café, azúcar, emoción o pura ansiedad. Es como tener un motorcito interno que no se apaga ni a palos, y la verdad es que a veces contagia y a veces agota.

"Desde que le contaron que capaz se arma viaje a la playa, el Facu está al palo, no se sienta un segundo, habla a los gritos y ya tiene hasta la valija armada en pleno martes."

Se dice cuando estás con toda la energía y la predisposición, listo para salir, encarar o hacer algo ya mismo. Es como estar en modo activo, atento a ver qué pinta y sin ganas de dormirla. En San Juan se escucha mucho entre amigos cuando hay plan, o cuando te prendés a cualquier cosa.

"Dale, no la pienses tanto: cargá nafta, pasá a buscarme y caemos a la juntada. Yo ya estoy al palo, con la música al mango y ganas de que pase algo."

En Buenos Aires se dice cuando alguien está a mil, re manija y con una energía tremenda. Puede ser por emoción, por estar de fiesta, por el quilombo lindo de un recital o porque algo te voló la cabeza. Es como decir que estás encendidísimo y no te baja nadie. Ideal para noches largas y planes intensos.

"Che, anoche en el recital estábamos al palo, saltando como locos. Terminamos afónicos, con la remera empapada y todavía queríamos otra canción más."

Se dice cuando alguien está re manija, acelerado o con la energía por las nubes. Puede ser por emoción, por nervios o porque la situación está a mil. En Neuquén y alrededores suena mucho en plan buena onda, como estar a tope. Ojo, según el contexto también puede rozar lo intenso.

"Le dije a Nico que pintaba recital de La Renga y se puso al palo, armó la previa, subió historias y no paró de saltar en el living."

En San Juan se dice que alguien está al palo cuando está a full, bien metido en lo que hace y con la atención al máximo. Puede ser laburo, un proyecto o estar controlando que no se desmadre nada. Es como estar enchufadísimo y sin aflojar, de esos que no se les pasa una y te sacan todo adelante.

"En el asado, Juancho estaba al palo con la parrilla y la ensalada, iba y venía como loco y no se le quemó ni un chori. Encima retó al primo por querer robarse una tira."

En Córdoba se dice cuando estás re al límite, pasado de rosca con los nervios, la paciencia o el estrés. Es ese momento en que cualquier boludez te hace saltar y sentís que estás a nada de explotar. También puede sonar a estar a full, pero casi siempre con tensión encima. Y sí, se te nota en la cara.

"Entre el bondi que no pasa, el calorón y el jefe rompiendo las bolas por WhatsApp, estoy al palo, culiau, me falta un empujoncito y exploto."

En Neuquén se usa para decir que alguien está muy manija, re cebado o con todas las pilas para algo que se viene. Es como estar a full, con la energía por las nubes y cero pereza. Nada que ver con el sentido sexual, acá es pura emoción y ansiedad linda, aunque a veces un poco exagerada.

"Amigo, estoy al palo para el asado de esta noche, caigo temprano con la birra y no me importa si hace un frío patagónico de la concha del pato"

Se usa para decir que alguien está a mil, con una energía tremenda o re manija, haciendo cosas sin parar. También puede ser que está laburando a full o que anda acelerado por nervios, café o lo que sea. Es bien de Argentina y suena a que no te sentás ni dos minutos. Y sí, cansa de solo verlo.

"El Fede hoy está al palo, se clavó tres mates, laburó como loco y encima se fue al gimnasio. Yo con suerte me levanté del sillón."

En San Juan se dice estar al palo cuando alguien está a mil, re manija, con una energía que no se la cree ni él. Puede ser por café, por mate fuerte o porque pinta la adrenalina del momento. Es como estar hiperactivo, atento a todo y listo para cualquier plan. Y hay que admitir que suena bastante intenso.

"Hoy ando al palo, me clavé una yerba extra fuerte con los changos en la esquina y ahora estoy más despierto que gallo en madrugada, ni siquiera puedo quedarme quieto en la silla."

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