Dicho bilbaíno con sabor a euskera que se suelta cuando montas un plan pensando que va a ser la hostia y al final te quedas atrapado en el marrón. Entre gente de más, humo, vasos pegajosos y caos doméstico, estás en modo supervivencia. Vamos, que la fiesta te ha devorado y tú ya ni disfrutas.
En Tenerife se dice cuando alguien se ha metido solito en un lío gordo por ir de listo o por jugar con fuego, y ahora le toca comerse el marrón. Vamos, que la has liado tú y no hay escapatoria. Suena a bronca con retranca, de esas que te dejan tieso y calladito.
En La Habana se dice cuando te metiste en un lío por hablar de más o por soltar un chisme donde no era. Vamos, que te calentaste, te fuiste de lengua y ahora estás en candela esperando el regaño, el corte o el papelón. Es como estar pegado al fuego, sudando la consecuencia. Y sí, pasa por bocón.
Expresión limeña que se usa cuando alguien está metido en un lío bravo, de esos donde sabes que te van a caer gritos, sermón o castigo fijo. Es como decir que estás en la parte más caliente del problema y no hay cómo zafarte fácil. Suena chistoso, pero cuando la sueltan es porque la cosa viene seria.
Se usa cuando alguien está metido en un cacho de problema, bajo presión o en una situación bien incómoda, como si estuviera atrapado en la chimenea con el humo subiendo y sin salida. Es esa sensación de que en cualquier momento te cae el reto, el despido o el sermón. Y sí, cuando uno está en la chimenea, se siente el ahogo.