Se dice cuando alguien está de lujo, impecable o en su mejor momento. Puede ser porque va bien vestido, porque se siente con energía o porque le salió algo redondo. Es como decir que estás finísimo, sin una pega. Suena medio pícaro, pero es más vacilón que ofensivo, y queda brutal en la costa.
"Chamo, me puse la camisa nueva y con dos rones encima quedé fino como cachete de monja, vámonos pa' la rumba que hoy nadie me para."