Persona muy pesada y cansina que no para de repetir lo mismo, dar la lata y agotar la paciencia de todo el mundo. Es ese colega que no pilla las indirectas, se queda de más y sigue hablando aunque ya estés mirando al infinito. A veces hace gracia, pero cuando se pone en modo turbo es para salir corriendo.
En Cádiz se le dice jartible a alguien que es un pesado de campeonato, el que no suelta el tema ni aunque le cambies de conversación tres veces. Puede ser por quejarse, por dar la brasa con sus movidas o por insistir con una idea. Vamos, el típico que te deja la cabeza como un bombo. Y sí, tiene su arte.
En Granada y, en general, por Andalucía, un jartible es alguien pesadísimo, insistente y cansino, de los que no sueltan el tema ni aunque les pagues. Te da la turra con lo suyo, repite, aprieta y te agota la paciencia. No siempre va con mala intención, pero acaba siendo un martillo pilón. Y sí, desespera.
En Málaga y parte de Andalucía, un jartible es alguien pesado, insistente y un poco cansino, de los que no sueltan el tema ni aunque les cambies de conversación. No siempre va con mala leche, a veces es hasta con cariño, pero te acaba agotando igual. Vamos, el típico que te taladra la oreja y encima se queda tan pancho.
En Sevilla, un jartible es alguien pesado, insistente y que no suelta el tema ni aunque le pagues. El típico que te da la turra, repite lo mismo veinte veces y acaba sacándote de quicio. Se puede decir con guasa o con mala leche, según el tono. Vamos, un cansino de manual.