Se usa cuando algo te vuela la cabeza de lo raro, intenso o inesperado que es. Puede ser porque te sorprendió para bien, te dejó confundido o te pareció muy loco. Es como decir que la situación te pegó un chispazo mental. Y hay que admitir que suena bastante cool cuando lo tirás en la charla.
Se dice cuando algo te sorprende mal o bien, te parece rarísimo, increíble o directamente te deja recalculando. Puede ser por una situación, una persona, una idea o una escena en la calle. En Buenos Aires se usa un montón para marcar ese momento de: no puedo creer lo que acabo de ver.