Se usa cuando alguien se lanza con todo a regañar, criticar o poner a la gente en su sitio, sin guardarse nada. Es como si estuviera dando palos, pero solo con palabras bien duras. Suele sonar cuando alguien pierde la paciencia y decide decir todas las verdades de golpe, y a veces hasta da gusto verlo.

"El profe llegó, vio el desorden en el salón y empezó a repartir leña a todo el mundo, que hasta el más bocón se quedó quietecito mirando el piso."

Se dice cuando alguien reparte golpes o caña a lo bestia, ya sea en una pelea, en un partido o incluso discutiendo. Vamos, que no va con caricias, va a dar fuerte y sin miramientos. También puede usarse en plan figurado para alguien que critica sin piedad. Suena bruto, pero tiene su gracia.

"En el prau, Manolín se calentó y empezó a repartir leña en el partidín, y el del bar ya estaba sacando el botiquín y el orujo."

En Buenos Aires, repartir leña no va de bailar tango ni de milongas. Es una forma bien gráfica de decir que alguien reparte golpes, caña o bronca, ya sea en una pelea, en la cancha o discutiendo fuerte. También puede ser dar una paliza figurada, tipo criticar sin piedad. Suena bruto, pero es bastante común.

"Se armó quilombo en la cancha y el grandote empezó a repartir leña a lo loco, hasta el árbitro salió corriendo. Después en el grupo de WhatsApp lo mataron a puteadas."

Se dice cuando alguien reparte golpes o caña a lo bestia, ya sea en una pelea, en un partido o incluso hablando, si está soltando zascas sin parar. Vamos, que no va de mercadillos ni de vender barato, va de dar fuerte y sin miramientos. Es bruta, gráfica y bastante común en España.

"En el partidillo del barrio, el equipo de Javi salió a repartir leña y acabamos todos con las espinillas como un mapa, pero con la victoria en el bolsillo."

Se dice cuando alguien se pone a soltar regaños, críticas o insultos sin filtro, como si estuviera dando palos a diestra y siniestra. Vamos, que la persona está brava y no perdona a nadie. En La Guaira se oye mucho para describir una bronca intensa, de esas que te dejan calladito y mirando al piso.

"Me agarró la cola y llegué tardísimo, y mi mamá se puso a repartir leña en la sala, que hasta el vecino bajó el volumen."

En Murcia se usa para hablar de salir de fiesta con ganas de desfasar fuerte, darlo todo y acabar reventado pero contento. Es como anunciar que la noche va a ser intensa, con mucho alcohol, baile y cero ganas de recogerse pronto. Vamos, que si alguien dice esto, mejor calentar bien el hígado.

"Esta noche vamos a repartir leña por la zona de las tascas, así que vete cenado que luego no te sostienes ni en la barra."

En Gran Canaria se usa para decir que alguien se pone a dar caña a lo bestia, ya sea currando sin parar o soltando bronca y metiendo presión. Vamos, que no va de cocinar, va de apretar el acelerador y dejar a la peña temblando. Según el tono puede sonar medio en broma o bastante serio, ojo.

"Llegó el encargado y empezó a repartir leña con el curro: venga cajas, venga palés, y ni un respiro. Al final salimos reventados, pero el pedido quedó fino."

Se dice cuando alguien reparte a base de bien: puede ser soltar críticas sin filtro, dar caña a todo el mundo o incluso pegar fuerte en sentido literal. Vamos, que no se corta un pelo y va dejando recados por el camino. Muy de barra de bar y de reunión calentita, cuando alguien se viene arriba.

"Quillo, María ayer repartió leña en la reunión que daba gusto: al jefe le soltó dos verdades y a los demás nos dejó tiesos mirando la mesa."

Expresión para decir que alguien reparte golpes o caña a saco, ya sea en una pelea, en el fútbol o discutiendo. También vale en sentido figurado, cuando alguien critica sin piedad o deja a otro retratado. No tiene nada de informática, es más de barrio y de bronca. Y sí, suena bastante bestia.

"En el partido se calentó la cosa y el del equipo rival empezó a repartir leña como si le debieran dinero, el árbitro ni se enteraba y nosotros flipando."

Se dice cuando alguien reparte golpes o castigo, literal o figurado. Puede ser en una pelea, en el fútbol o hasta en una discusión donde uno no se guarda nada. También vale para “darle duro” a alguien, sin piedad. No es exclusivo del dominó, pero si tus abuelos lo juegan a muerte, también aplica.

"En la cascarita se calentó el asunto y el defensa empezó a repartir leña sin pena. El árbitro ni la vio, pero todos salimos con moretones y el orgullo bien raspado."

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