Se dice cuando alguien va bien creído, presumiendo de más y con el ego por las nubes, como si fuera el mero mero nomás porque trae algo nuevo o le salió una buena. Es el típico que camina con pecho inflado y mirada de ya llegué. Da risa, pero también cae gordo.
"Desde que se compró el carro deportivo, Juan anda de vergoncho por el centro, saludando como político y echando farol con la música a todo volumen."