Se usa cuando alguien se pica y se empieza a enojar en serio, como que se le nota en la cara que está a punto de explotar. Es ese cabreo que va subiendo de a poco hasta que salta la chispa. Muy de Chile, bien de carretera y de vida diaria. Y sí, a veces por puras tonteras.
"El Juanito cachó un pique porque el compadre le fue tocando la bocina todo el camino, y al final se bajó en el semáforo a puro echar la foca."