Se le dice, medio en burla, a alguien muy beato o pegado a la iglesia, de los que no se pierden una misa y andan siempre con cara de santo. Es como llamarle santurrón, pero más callejero y con mala leche suave. Suele usarse para pinchar a tu pata cuando se pone demasiado devoto.

"Oe, otra vez te vas a la iglesia en vez de venir a la pichanga, ¿qué fue, chupacirios? Después no llores cuando te cuenten los goles."

Pausa chistera

Sabemos que has venido a culturizarte, pero aquí nos gusta despistar. Mientras tu cerebro procesa expresiones callejeras, nosotros le colamos un chiste por la puerta de atrás.

Si no te ríes en 10 segundos, te hacemos un descuento. Palabra de duende.

¿Te mola lo que decimos? Pues si nos mandas un Whatsapp te vas a partir de risa con nosotros!
Charlemos
Tu cesta: 0,00 € (0 productos)
Imagen del producto

Tu Carrito de Magia

Tu carrito está vacío. ¡Adopta un Magikito!