Se usa cuando algo se fue al demonio, se arruinó feo o se descontroló por completo. Vale para planes que se caen, situaciones que se ponen imposibles o cosas que salen mal de golpe. Es vulgar, sí, pero súper común en Venezuela y bien expresiva cuando ya no hay nada que salvar.
"Chamo, íbamos a hacer parrilla y terminaron peleados por el carbón. Se fue pa' el carajo el plan con ese aguacero."