Se dice cuando algo está carísimo, pero carísimo de verdad, como si te lo estuvieran cobrando a precio de oro. Lo de oro piche le mete la burla: ni siquiera es oro fino, es una vaina medio chimba, pero igual te lo quieren clavar. Ideal para quejarse de precios locos sin llorar.
"Chamo, fui a comprar queso y casi me da algo: está más caro que el oro piche. Al final me llevé puro pan y me fui con la moral en el piso."