Se dice cuando sueltas un cotilleo a posta para que corra como la pólvora y la gente lo vaya regando de boca en boca. No es solo contar algo, es dejar la semillita y ver cómo prende en el barrio, en el curro o en la feria. Suele llevar malicia divertida y un puntito de drama, que también alimenta el salseo.
Se dice cuando sueltas un rumor pequeñito, medio en broma o medio con mala leche, y lo dejas ahí para que la gente lo riegue y crezca solo. Empiezas con un detallito sin importancia y, entre cafelitos y corrillos, acaba siendo un novelón. Vamos, plantar la semilla del cotilleo y mirar cómo prende.
Se usa cuando alguien suelta la semillita de un rumor para que se riegue solo y acabe en boca de todo mundo. No es solo chismear, es iniciar el chisme con intención, como quien prende el cerillo y se hace el inocente. Muy de barrio, de oficina y de grupo de Whats, y sí, tiene su gracia.
Se dice cuando alguien suelta un rumor a propósito y lo deja caer como quien no quiere la cosa, para que prenda y se riegue solo. Es ir metiendo cizaña, crear salseo y ver cómo la peña lo repite en cadena. No es precisamente elegante, pero hay gente que lo hace con arte y cero vergüenza.
Expresión usada cuando alguien suelta un rumor con toda la intención de que se riegue por el barrio más rápido que la gripa en temporada de lluvias. Es como plantar una semillita venenosa de chisme y esperar a que florezca en puro mitote. Es muy de pueblo chico infierno grande, y la neta tiene su encanto bien chismoso.