Che es un vocativo bien argentino para llamar la atención de alguien, como decir oye, eh o loco. Sirve para arrancar una frase, meter confianza o cortar el aire cuando alguien se manda una. En Bariloche se escucha a cada rato, entre locales y turistas, y queda perfecto para tirar una observación con picardía.

"Che, ¿vas a seguir peleándote con los esquíes o te anoto en clases antes de que te lleve puesto el pibe del snowboard?"

Interjección muy valenciana para llamar la atención o reaccionar a algo: sorpresa, queja, incredulidad o un simple Oye. Vale para regañar con cariño, para flipar con una burrada o para cortar el rollo cuando alguien se pasa. Es cortita, suena cercana y la sueltas sin pensar, como quien respira.

"Che, ¿pero tú qué haces? Has metido chorizo en la paella y encima le echas kétchup. Mi iaia te ve y te destierra a Albacete, nano."

En Rosario y en casi toda Argentina, che es el comodín para llamar a alguien, meter énfasis o arrancar una frase, tipo oye o eh. También se usa para marcar confianza o para frenar a alguien cuando se está yendo al pasto. No es un rosariguismo exclusivo, pero en Rosario lo vas a escuchar cada dos palabras, posta.

"Che, ¿vos sos de acá? Porque tiraste dos palabras raras y ya te delataste, dejá de actuar y venite a tomar un café como la gente."

Interjección súper rioplatense para llamar a alguien, meterlo en la conversación o remarcar sorpresa, queja o énfasis. Es como decir oye, eh o loco, según el tono. En Argentina se usa en todos lados, no solo en Córdoba, y te sale sin pensar cuando algo te descoloca o querés que te den bola.

"Che, ¿me estás jodiendo? El fernet está más caro que el asado del domingo. Dale, vamos al súper y después caemos a lo de Nico con hielo, que si no es un crimen."

Interjección bien rioplatense, típica de Buenos Aires, que se usa para llamar la atención, arrancar una frase o marcar confianza, tipo “eh”, “oye” o “vos”. Sirve para todo: pedir algo, retar suave, sorprenderte o meter charla en la vereda. No tiene misterio, pero sin un buen “che” el porteño siente que habla en mute.

"Che, ¿me bancás un toque? Estoy peleándome con el estacionamiento y el de atrás ya me está tocando bocina como si fuera la final en la Bombonera."

Pausa chistera

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