En Querétaro lo sueltan cuando te quedas tieso del susto o de la pena, como si el cerebro se te apagara y no te saliera ni una palabra. No es que se congele un chisme literal, es más bien que te quedas en blanco y sin reacción. Muy útil para momentos incómodos.
"Cuando la profe me pidió pasar al frente a cantar, se me congeló el chisme, me quedé viendo la pared y nomás dije: ahorita no, joven."