En México se dice cuando andas muertísimo de cansancio, sin pila y con cero ganas de existir. Es una forma chusca de exagerar que estás agotado, como si te hubieran exprimido. No es lo más fino, pero sí muy de cotorreo entre compas. Ideal para después de una desvelada o una chamba pesada.
"Después de la peda del sábado, llegué a mi casa y quedé morido en el sillón, ni el perro me pudo mover para cenar."