Dicho bien chileno para llamar a alguien terco, porfiado y medio cabeza dura, de esos que no dan su brazo a torcer ni aunque les pongas la prueba en la cara. Es como decirle obstinado, pero con más sabor y un toque de reto. Se usa mucho en talla cuando alguien insiste aunque esté clarito que se equivoca.
"Oye, Carlos, no seái mono porfiado, si el puente está cerrado po. Te vai a dar la media vuelta igual, ¿cachai?"