Se dice cuando alguien se pone a hablar bonito pero sin decir nada, metiendo excusas o dando vueltas para zafarse. Vamos, puro cuento para marearte y no soltar la verdad. En Trujillo se usa un montón para cortar el chamuyo y pedir las cosas de frente. Y sí, a veces el floro viene bien adornadito.
"Ya pe, no me traigas floro, ¿me vas a prestar la bici o te estás haciendo el loco? Que tengo que llegar volando al toque."