Se usa para decir que algo cuesta muchísimo, que es carísimo y te deja con cara de ¿pero qué me estás contando? Es muy de España y suele salir cuando te clavan por cualquier tontería, desde una caña hasta un alquiler. No es que valga un poco más, es que vale una barbaridad, vaya.
"Tío, dos cafés y una tostada y me han soplado doce pavos. Esto vale un mogollón, ni que el pan lo amasara un chef con estrella."