Se dice de quien promete mucho, habla a lo grande o te intenta convencer con palabras bonitas, pero al final no hay nada detrás. Vamos, que te está colando una moto y tú te quedas con cara de tonto. Se usa mucho para desenmascarar a listillos, comerciales intensos o cuñaos de barra.
Se usa para hablar de la gente que promete el cielo, la tierra y hasta la luna, pero a la hora de la verdad no cumple ni la mitad. Mucho discurso bonito, mucha labia, pero resultados cero. Es como esos vendedores de milagros que uno ya ve venir de lejos, aunque a veces igual uno cae, porque el cuento suena sabroso.
Se dice de alguien que te la pinta espectacular, promete el oro y el moro y te arma alto discurso, pero al final no cumple nada. Mucho chamuyo, poca entrega. También vale para negocios o proyectos que suenan increíbles y terminan siendo puro verso. En resumen, un vendehumo de manual, y encima se cree su propia película.
Se dice cuando alguien te chamulla con promesas lindas pero sin sustancia, puro verso para quedar bien. Es el típico que te pinta un planazo, un negocio o un proyecto y después no hay nada, solo aire. También vale para el que se vende como crack y no demuestra. Y sí, da bronca.
Se usa para hablar de alguien que promete el cielo, vende proyectos gigantes o soluciones mágicas, pero a la hora de la verdad no cumple nada. Mucho floro, cero resultados. Es como ese pata que siempre dice que tiene contactos, plata y mil planes, pero todo se queda en palabras bonitas y humo. Y hay que admitir que a veces da risa.
Se dice de alguien que te endulza el oído con promesas, proyectos o negocios que suenan brutales, pero al final no hay nada real detrás. Mucho floro, cero resultados. También vale para el típico que se vende como crack y luego no cumple ni una. En resumen, puro cuento con cara bonita.
Se usa para hablar de alguien que promete el oro y el moro pero después no cumple nada. Es esa persona que te pinta un futuro espectacular, te llena la cabeza de chamuyo y al final no pasa absolutamente nada. Mucho discurso, mucho verso y cero resultados. Y hay que admitir que cuando se les cae el teatro da entre bronca y risa.
Se dice de alguien que te chamulla con promesas grandotas, te pinta todo espectacular y al final no hay nada concreto. Mucho discurso, cero resultados. También vale para proyectos, negocios o planes que suenan bárbaro pero son puro verso. Vamos, que te quieren impresionar y terminás con las manos vacías.
Se dice de alguien que te suelta promesas, planes y palabreo bonito, pero a la hora de la verdad no entrega nada. Vamos, puro show y cero resultados, como si te quisiera vender aire embotellado. Se usa mucho para políticos, vendedores y cualquier hablador profesional. Y sí, da una rabia sabrosa cuando caes.
Se dice cuando alguien te suelta promesas enormes, discursos bonitos o proyectos “revolucionarios”, pero al final no hay nada real detrás. Vamos, que te intentan colar pura apariencia y cero resultados, como si te cobraran por aire. Se usa mucho para políticos, gurús, vendedores intensos y cualquier flipado con PowerPoint.
Se dice cuando alguien te endulza el oído con promesas, planes y palabreo, pero al final no hay nada real detrás. Te venden la idea, el cuento, el “ya casi”, y tú quedas esperando como bobo. Muy típico para políticos, vendedores intensos o el amigo que siempre “mañana te pago”.