Se dice cuando estás harto, saturado o con la cabeza a punto de explotar de tanto aguantar. Vamos, que ya no te cabe ni una gota más y cualquier cosa te salta la chispa. Es como estar hasta el moño o hasta las narices, pero con un toque más raro y gracioso.
"Entre el curro, el crío y la suegra dando la turra, estoy hasta la triquiñuela. Como me manden otro marrón, me piro a tomarme una caña al Casco Viejo."