Se dice para pedirle a alguien que te espere un ratito, como un espérame tantito, pero con ese toque mexicano de aguanta vara. Lo divertido es que ese tantito puede ser literal o convertirse en media hora sin avisar. Útil para cuando vas tarde, estás ocupado o nomás te estás haciendo pato.
"Oye, güey, ¿ya nos vamos al cenote o qué? Sí, sí, aguántame tantito, nomás termino esto… tú ve apartando la hamaca y no te me desesperes."