Se dice cuando alguien va un poco borracho, con el puntito alegre, pero sin llegar a ir hecho un cuadro ni perder el norte. Vamos, que notas el vino, te entra la risa fácil y te crees artista, pero sigues siendo persona funcional. Ideal para describir esa borrachera suave de tapeo.
"Nos liamos por El Tubo con cañas y croquetas y acabé piripi, cantando a pleno pulmón y saludando a todo el mundo como si fuera alcalde."