Mandar a la goma
Se dice cuando ya te colmaron la paciencia y mandas a alguien a volar, a freír espárragos o, en corto, a la chingada pero un poquito menos directo. También aplica para cortar un plan o tirar algo por la borda porque ya te vale. Suena bien chilango y trae ese toque de hartazgo sabroso.
Chiflado
En Ciudad de México, chiflado se dice de alguien que anda medio loco, ido o con la cabeza en otra. Puede ser por su forma de ser o porque ya se pasó de copas y empieza a hacer cosas raras, como cantar con todo el sentimiento aunque suene fatal. No es súper insulto, más bien carrilla.
No manches
Expresión súper chilanga para reaccionar cuando algo te sorprende, te saca de onda o no te lo crees ni tantito. Puede sonar a regaño leve o a incredulidad, según el tono. Es como decir “no inventes” o “no puede ser”, pero con ese saborcito de calle que se usa a cada rato.
Ponerse como canguro
Se dice cuando alguien se pone hiperactivo o bien acelerado, como si trajera un resorte en las patas: brinca, no se está quieto y habla a mil por hora. Puede ser por nervios, emoción o exceso de cafeína. No es la frase más clásica, pero se entiende y pinta perfecto a alguien bien inquieto.
Chale
Interjección bien chilanga para soltar cuando algo te saca de onda, te decepciona o te da coraje. Sirve para reaccionar a una mala noticia, a un plan que se cae o a una mini tragedia cotidiana como tirar el café. No es insulto, pero sí trae ese saborcito de frustración resignada.
Irse al campo
En CDMX se dice cuando quieres desaparecer un rato del caos chilango y bajarle al estrés, aunque sea en plan simbólico. Puede ser irte de verdad a las afueras o simplemente encerrarte en tu casa, tirarte en el patio o desconectarte del mundo. Es como decir: hoy no estoy disponible para nadie, gracias.
Estar hasta la madre
Se dice cuando ya estás hartísimo de algo o de alguien, al límite de la paciencia. Es como decir que ya no aguantas ni tantito y que en cualquier momento explotas. En CDMX se usa un montón para quejarse del tráfico, la chamba o la gente intensa. Suena fuertecito, pero es muy común.
Echarse un coyotito
En CDMX se dice cuando te vas a aventar una siesta cortita, de esas que son puro rescate: 10 o 20 minutos y vuelves a la vida. Suele salir después de comer, en la oficina o cuando ya andas cabeceando en el metro. No es dormir toda la tarde, es un power nap chilango y ya.
Ser un matado
En CDMX se le dice a la persona que se clava durísimo con la escuela o el trabajo, tipo que vive pegada a los apuntes o a la compu. Es el que siempre entrega todo antes, se queda horas extra y hasta da flojera de lo intenso. Puede ser medio burla, medio respeto, según el tono.